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Jim Lee (El que dibujo a los X-Men)


Jim Lee ( Seúl, Corea del Sur, 11 de agosto de 1964) es un historietista nacido surcoreano y naturalizado estadounidense. Por su estilo altamente detallado, fue uno de los dibujantes de mayor influencia en el resto de dibujantes de historietas estadounidenses en la década de los 90.
Nacido en Corea del Sur, se traslada a temprana edad a San Luis (Missouri). Estudia la carrera de medicina en la Universidad de Princeton siguiendo los deseos de su padre. Aunque se gradúa en 1986 deja su carrera de médico y se dedica al dibujo de historietas. Sus primeros trabajos de importancia los realiza para Marvel, concretamente en las colecciones Alpha Flight o Punisher War Journal
Posteriormente pasa a la colección X-Men, sustituyendo a Marc Silvestri. Su entintador en esta época es Scott Williams, con el que mantendrá una larga colaboración. En 1991 ejerce como dibujante y guionista de una nueva serie de los X-Men, para la que rediseña los uniformes de la mayor parte de los miembros del grupo y crea nuevos personajes, como Gámbito. El primer número de esta serie, de la cual se lanzan tres versiones con distintas portadas, consigue el record del comic de superheroes más vendido de la historia, con 8 millones de ejemplares.
Sin embargo, Jim Lee no se muestra conforme con la política de derechos de autor de Marvel y se une a otros dibujantes que, encabezados por Todd McFarlane fundan la compañía Image, en la cual se aseguran el total control de sus creaciones. Lee lanza la serie WildC.A.T.s en la que narra una historia de superheroes en la que dos razas alienígenas mantienen una guerra secreta en la tierra. A raíz de esta serie surgen series derivadas creadas por otros dibujantes, en las que Lee colabora en mayor o menor medida.Finalmente Lee se separa de Image, creando el sello conocido como Wildstorm.
Tras esto, vuelve junto con Rob Liefeld a Marvel, dentro del proyecto Heroes Reborn, en el que se encargan de recrear cuatro de las series clásicas de Marvel que, en esa época, se encontraban en una mala situación de ventas. Lee se encarga de crear las historias para la nueva serie de Iron Man y es guionista y dibujante en la serie Los cuatro fantásticos. El proyecto es un éxito total y la venta de las series incluidas en el proyecto se incrementa de manera notable. El proyecto tiene una duración de un año y tras finalizarse, Lee vuelve a Wildstorm
En su vuelta a Wildstorm trata de dar un enfoque más serio a los comics que realizaba, con lo que inicia una colaboración con el guionista Alan Moore, con la que se compromete a publicar la línea America's Best Comics, creada por Moore con bastante éxito de crítica.
Después vende Wildstorm a DC Comics y pasa a encargarse en distintas etapas en Batman y Superman. También sigue trabajando en sus WildC.A.T.s. Igualmente colabora como portadista en las Crisis Infinitas y como creativo para el proyecto de realizar un MMORPG ambientando en el universo DC.
El 18 de febrero de 2010, DC Entertainment convocó a Jim Lee y a Dan DiDio como co-editores de DC Comics.

Personaje del Mes

Luciano Pavarotti


Nacido en Módena, Italia, el 12 de octubre de 1935 fue un tenor uno de los cantantes contemporáneos más famosos, tanto en el mundo de la ópera como en otros múltiples géneros musicales.
Muy conocido por sus conciertos televisados y como uno de Los Tres Tenores, junto con Plácido Domingo y José Carreras. Reconocido por su filantropía, reunió dinero para refugiados y para la Cruz Roja y fue premiado en varias ocasiones por ello. Considerado por muchos el mejor tenor del mundo, el italiano Luciano Pavarotti, murió a los 71 años de edad y dedicó su vida a cantar ópera en los teatros más prestigiosos, así como a popularizar el género lírico y hacer incursiones en otros terrenos de la música.
El cáncer ha terminado con la vida de una de las voces líricas más representativas de la ópera. Sin embargo, detrás del grandísimo artista se escondía un hombre que vivió una vida plena, llena de satisfacciones en la que tuvo que enfrentarse también a algunos momentos amargos. Su primer matrimonio con Adua Veroni, a quien conoció cuando tenía 17 años (ella uno menos) duró treinta y cinco años (más ocho de noviazgo) durante los cuales fue padre de tres niñas: Lorenza, Cristina y Giuliana. Sin embargo, el destino le deparaba una sorpresa inesperada, un amor nuevo que le llegó en la madurez de su vida. Pavarotti comenzó una relación con su asistente personal en 1992, Nicoletta Mantovani, treinta y tres años menor que él, y en el año 2000 obtuvo el divorcio de Veroni, de la que se separó en 1996. De Nicoletta llegó a decir en alguna ocasión que “le estaba regalando una segunda juventud”.
La Muerte de su hijo Riccardo
Tal vez fuera por ello por lo que a sus sesenta y siete años, decidió experimentar de nuevo la aventura de ser padre. Un deseo que se vio materializado no sólo en uno, sino en dos bebés: Nicoletta esperaba gemelos, niño y niña. Pero la mala suerte se cruzó de nuevo en su camino y uno de los bebés, el niño, murió en el parto prematuro. Enero de 2003 se convirtió en un mes trágico para la pareja, que a la alegría por el nacimiento de Alicia, sumó el intenso dolor por la pérdida de Ricardo. El tiempo cura todas las heridas y en diciembre de ese mismo año, Nicoletta, la mujer que había sido su báculo en los últimos once años, se convirtió en su mujer.

Romántica boda en Módena
La romántica ceremonia se celebró en la ciudad natal del tenor Módena, un lugar que ha estado siempre muy presente en los momentos más significativos de su vida. Compañeros y amigos del artista, como Bono, líder de U2, y José Carreras, que junto con Plácido Domingo y el novio formó la exitosa unión Los Tres Tenores, estuvieron acompañándole. Sin embargo, la invitada de honor fue sin duda Alice, su hija de casi un año que, sólo dos meses antes, había recibido las aguas bautismales también en dicha ciudad. Para el rito civil -al ser Pavarotti un hombre divorciado, no pudieron casarse por la iglesia-, Nicoletta eligió un modelo de Armani en tonos rosa pálido y un original ramo de flores silvestres. Luciano, por su parte, vistió un traje oscuro, diseñado por su amigo Paolo Gerani, al que acompañaba un sombrero blanco y una gran corbata roja.

El cáncer fue su acecino
El éxito inundaba la vida de Pavarotti, a todos los niveles, cuando, en julio de 2006, los médicos le ingresaron en el hospital para realizarle unas pruebas, en las que descubrieron un tumor maligno en el páncreas. Fue dicha intervención la que le obligó a suspender una gira de conciertos que tenía programada en Gran Bretaña y a retirarse momentáneamente de los escenarios, con la firme intención de regresar al año siguiente. Pero la voz con mayúsculas nunca volvió a pisar esas tablas en vida, ya que su corazón de setenta y un años no resistió la embestida del monstruoso cáncer. En el mes de agosto, exactamente un año después del diagnóstico, la ópera lloró su pérdida.

La última entrevista
Cuando estaba en Nueva York, Luciano Pavarotti pasaba los días acompañado de su esposa, Nicoletta Mantovani y de su hija, la pequeña Alice, mientras continuaba su tenaz lucha contra la enfermedad que finalmente le ha derrotado. "Necesito la ayuda de Dios. Y parece que Dios me está concediendo esa ayuda" dijo el artista de 70 años en una entrevista concedida al Corriere della Sera poco después de regresar a Italia. En aquel momento, el tenor confesó que sólo podía moverse en silla de ruedas por su casa y que la enfermedad era más grave de lo que un principio se suponía. "El tumor lo sientes dentro de ti", dijo el cantante, "Pero soy optimista y lo seré hasta la muerte". Imaginando el fatal desenlace el tenor dijo que había llevado una vida totalmente feliz y que ahora le tocaba pagar el precio de esa felicidad. La prensa italiana comentó que había estado dando clases de canto a algunos alumnos en las últimas semanas y hasta que las fuerzas le fallaron.

La última vez que se escuchó la voz del gran tenor fue en julio de 2007. Luciano Pavarotti se comunicó, vía telefónica, con una ceremonia celebrada en la isla italiana de Ischia en la que se le otorgaba un premio. Para recogerlo en su nombre estaba su esposa Nicoletta Mantovani a quien se dirigió el emocionadísimo artista: “Amor, qué bonito que estéis todos ahí”. Junto a ella en el escenario, amigos y compañeros como Laura Pausini y Andrea Bocelli, al que se dirigió personalmente: “Eres la voz perfecta para hacer un dueto en mi próximo disco”. Y es que fue entonces cuando Nicoletta aseguró que su esposo seguía trabajando, preparando un disco de música sacra. Han sido muchos los que han compartido escenario con el genial cantante durante su extensa carrera, aunque por supuesto hay nombres que acuden raudos a la memoria. Los primeros son sin duda José Carreras y Plácido Domingo, con los que formó el conjunto de “Los tres tenores” que debutó el 7 de julio de 1990 en las Termas de Caracalla de Roma, Italia, bajo la dirección de Zubin Metha. Más de seis mil espectadores disfrutaron en vivo del la representación del aria de Puccini Nessum dorma, de la ópera Turandot, seguida por otros 1.500 millones por televisión. Aquella primera actuación fue una auténtica revolución, ya que llevó por primera vez el bel canto al podium de la popularidad: se vendieron más de 11 millones de discos y otros productos audiovisuales del concierto.

Pavarotti se rodeó además de otras figuras destacadas de la música internacional en una serie de conciertos y grabaciones bajo el título de Pavarotti & friends. Andrea Bocelli, Bono, Eric Clapton, Deep Purple, Maná, Ricky Martin, Sting, Bryan Adams, Celine Dion, Liza Minnelli, Laura Pausini, Lionel Richie, Queen y Zucchero formaron parte de la larga lista de estrellas que acabaron siendo precisamente lo que indicaba el título, amigos. Muchos de ellos le recordarán seguramente en el funeral por su alma, previsto para el próximo sábado en el Duomo de Módena.

Wolfgang Amadeus Mozart


Wolfgang Amadeus Mozart
Simpre que hablamos de Musica y digo música real se hace difícil no pronunciar el nombre de Wolfgang Amadeus Mozart; (Salzburgo, actual Austria, 1756 - Viena, 1791).El gran compositor austriaco Franz Joseph Haydn manifestó en una ocasión al padre de Mozart, Leopold, que su hijo era «el más grande compositor que conozco, en persona o de nombre».
Compositor austriaco del periodo clásico. Uno de los más influyentes en la historia de la música occidental. Nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, y lo bautizaron con el nombre de Johannes Chrysostomus Wolfgang Amadeus Mozart. Estudió con Leopold Mozart, su padre, conocido violinista y compositor que trabajaba en la orquesta de la corte del arzobispo de Salzburgo.

A los seis años Mozart era ya interprete avanzado de instrumentos de tecla y eficaz violinista, a la vez que hacía gala de una extraordinaria capacidad para la improvisación y la lectura de partituras. Todavía hoy se interpretan cinco pequeñas piezas para piano que compuso a esa edad. En 1762 Leopold comenzó a llevar a su hijo de gira por las cortes de Europa. Durante este periodo compuso sonatas, tanto para clave como para violín (1763), una sinfonía (1764), un oratorio (1766) y la ópera cómica La finta semplice (1768). En 1769 fue nombrado Konzertmeister del arzobispado de Salzburgo, y en La Scala de Milán el Papa le hizo caballero de la Orden de la Espuela Dorada. Ese mismo año compuso Bastien und Bastienne, su primer singspiel (tipo de ópera alemana con partes recitadas). Al año siguiente le encargaron escribir su primera gran ópera, Mitrídates, rey del Ponto (1770), compuesta en Milán. Con esta obra su reputación como músico se afianzó todavía más. Mozart volvió a Salzburgo en 1771. El cargo de Mozart en la ciudad no era remunerado, pero le permitió componer un gran número de obras importantes durante seis años, eso sí, en detrimento de su situación económica. En 1777 obtuvo permiso para dar una gira de conciertos, y se fue a Munich con su madre.

A la edad de veintiún años Mozart buscaba en las cortes europeas un puesto mejor remunerado y más satisfactorio, pero sus deseos no se cumplieron. Marchó a Mannheim, capital musical de Europa por aquel entonces, con la idea de conseguir un empleo en su orquesta, y allí se enamoró de Aloysia Weber. Leopold envió a su esposa e hijo a París. La muerte de su madre en la capital francesa en 1778, el rechazo de Weber y el desprecio de los aristócratas para quienes trabajaba hicieron que los dos años transcurridos entre su llegada a París y su regreso a Salzburgo en 1779 fueran un periodo negro en su vida. Ya en su ciudad natal, Mozart compuso dos misas y un buen número de sonatas, sinfonías y conciertos. Estas obras revelan por primera vez un estilo propio y una madurez musical extraordinaria. El éxito de su ópera italiana Idomeneo, rey de Creta, encargada y compuesta en 1781, hizo que el arzobispo de Salzburgo le invitara a su palacio, en Viena, pero se sintió explotado y decidió marcharse. Se dedicó entonces a dar clases en una casa que alquilaron para él unos amigos. Allí compuso el singspiel, El rapto en el serrallo, encargada en 1782 por el emperador José II. Ese mismo año se casó con Constanze Weber, hermana menor de Aloysia; juntos vivieron acosados por las deudas hasta la muerte de Mozart. Las óperas Las bodas de Fígaro (1786) y Don Giovanni (1787), con libretos de Lorenzo Da Ponte, aunque triunfaron en Praga, no fueron bien recibidas en Viena.

Desde 1787 hasta la creación de Così fan tutte (1790, también con libreto de Da Ponte), Wolfgang no recibió nuevos encargos de óperas. Para la coronación del emperador Leopoldo II en 1791 compuso La clemenza di Tito, con libreto de Metastasio. Las tres grandes sinfonías de 1788 nº 39 en mi bemol, nº 40 en sol menor y nº 41 en do (Júpiter) nunca se interpretaron bajo su dirección. Mientras trabajaba en La flauta mágica (1791, con libreto de Emmanuel Schikaneder), el emisario de un misterioso conde Walsegg le encargó una misa de réquiem. Esta obra, inacabada por la muerte de Mozart, fue su última composición, que terminó Franz Süssmayr, discípulo suyo. Mozart murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, se cree que por una dolencia renal crónica. Sólo unos pocos amigos fueron a su funeral. La leyenda por la cual el compositor italiano Antonio Salieri pudo haber asesinado a Mozart carece de todo fundamento.

10 Curiosidades sobre Wolfgang Amadeus Mozart

1.- A la edad de tres años distinguía con facilidad las sucesiones armónicas del clavicordio y tocaba, de oído, gran cantidad de melodías al piano.

2.- Comenzó su carrera musical cuando tenía 5 años con un concierto de piano difícil de interpretar incluso para pianistas profesionales.

3.- A los 8 años, el pequeño Mozart ya era un prestigioso concertista. A esa edad compondría su primera sinfonía.

4.- Mozart odiaba el sonido de la flauta y solamente compuso conciertos para flauta por encargo. Según el genio de Salzburgo "Lo único peor que una flauta son dos flautas".

5.- Se sabe que Mozart padeció el síndrome de Tourette, un trastorno nervioso que causa inquietud y comportamientos compulsivos y obsesivos que se manifiestan por la incapacidad para comportarse adecuadamente en sociedad.

6.- Como buen masón, para Mozart el número 3 tenía un significado especial e incluyó este número en muchas de sus obras. En La Flauta Mágica, por ejemplo, aparecen 3 acordes mayores en la obertura, tres hadas, tres niños que guían al protagonista, tres instrumentos mágicos, tres pruebas y tres templos.

7.- Escribió 621 obras que pasó al papel escrupulosamente, casi sin tachones ni enmiendas. Se calcula que copiar su obra completa dedicando 10 horas al día llevaría 25 años. Algo increíble si tenemos en cuenta que Mozart sólo vivió 35 años.

8.- El dato anterior se explica porque antes de pasar la obra al papel la tenía completamente desarrollada en su cabeza lo que le facilitaba la tarea de llevarla al papel y disminuía la cantidad de errores.

9.- Las penirias económicas sufridas en la última parte de su vida hicieron que fuese enterrado en una fosa común junto con decenas de cadáveres y sin ninguna anotación al respecto.
10.- Los motivos de su muerte son al día de hoy un misterio, existen unas 150 hipótesis sobre su muerte siendo una de las más difundida la hipótesis de su envenenamiento, debido a la envidia, por parte del compositor Antonio Salieri.

Sebastião Salgado


Sebastião Salgado

Nació en 1944 en el estado de Minas Gerais, Brasil. En 1968 obtiene una maestría en economía en las universidades de São Paulo y Venderbit. De 1969 a 1971 frecuenta, en París, la Escuela Nacional de Estadística Económica. En 1971 obtiene el título de doctor.
De 1971 a 1973 trabaja en África para la Organización Internacional del Café. De ahí surge su pasión por la fotografía. Regresa a París y comienza a trabajar como reportero fotográfico.

Sus primeros trabajos los realiza en África. De 1977 a 1983 viaja por América Latina y publica un libro de fotografías titulado Otras Américas. En 1979 comienza a trabajar para la agencia Magnum.

En 1986, inicia un proyecto sobre la desaparición del trabajo manual que se concretiza en 1993 en su álbum Trabajadores.


Los Refugiados de Etiopia

En 1998 ganó el premio Príncipe de Asturias de las Artes, convirtiéndose en el primer fotógrafo en obtener ese galardón. El tema característico de las fotografías de Salgado, es la condición humana, su obra es una permanente denuncia del abuso, opresión y sojuzgamiento del hombre por el hombre. El trabajo correspondiente a los trabajadores de Sierra Pelada en Brasil, no sólo muestra un hormiguero humano trabajando en condiciones infrahumanas, sino también una imagen de toda una sociedad ausente y de espaldas a una realidad absurda y brutal. Etiopía, Bangladesh, India, Tailandia, Sudan son algunos de los escenarios en donde este excelente fotógrafo rescata imágenes nada complacientes y a la vez técnicamente perfectas, volcando en cada una de ellas la visión comprometida del artista y el sentimiento más profundo del hombre.
Salgado pertenece a esos fotógrafos comprometidos con lo social, en la tradición de la fotografía socio documental. Trabajó en la administración de la OIC (Organización Internacional del Café), pero en 1973 abandona su carrera para dedicarse a la fotografía, terreno al que llega relativamente tarde y de modo autodidacta.
En 1994 deja Magnum para formar su propia agencia Amazonas Images en París para representar su obra. Destaca en su obra la documentación del trabajo de personas en países menos desarrollados o en situación de pobreza.



Fue nominado representante especial de UNICEF en el año 2001.
En la introducción a "Éxodos" dice: "Más que nunca, siento que solo hay una raza humana. Más allá de las diferencias de color, de lenguaje, de cultura y posibilidades, los sentimientos y reacciones de cada individuo son idénticos."

Durante los inicios del año 2000, periodistas del New York Times y la escritora Susan Sontag criticaron las fotografías de Salgado. El fotógrafo fue acusado de utilizar de manera cínica y comercial la miseria humana, de exponer de manera bella las situaciones dramáticas corriendo el riesgo de hacer perder su autenticidad.

Actualmente se le considera uno de los mejores fotografos del mundo. Trabaja en proyectos propios de larga duración, algunos de los cuales han sido publicados en libros como Otras Américas, Éxodo,.... Sus fotografías más conocidas podrían ser las realizadas en las minas de oro de Serra Pelada en Brasil. Suele fotografiar en blanco y negro con Leica. En junio de 2007 ha tenido una gran exposición antológica sobre su trabajo en Madrid, dentro de Photo España. La exposición ha ganado el Premio del Público del Festival.

Diego Velásquez



Diego Velásquez

La importancia de Velázquez, al margen de su propia personalidad, radica en su capacidad de tratar de un modo magistral, a lo largo de su dilatada carrera, la mayoría de los grandes temas pictóricos de su época. Consumado retratista, no fue sin embargo inferior su calidad en obras de género mitológico, religioso, alegórico y paisajístico.
El arte del retrato
La evolución de sus retratos es sorprendente, advirtiéndose en ellos la falta de amaneramiento de los artistas que cultivaron de este género. Su primera obra dentro de esta temática es el retrato de Sor Jerónima de la Fuente (1620, Museo del Prado, Madrid), primera abadesa del convento de Santa Clara en Manila. En él, el maestro hispalense aún es deudor de un estilo seco y dibujístico, propio de su primera etapa sevillana. Antes de partir hacia la corte, realizó el retrato del poeta Luis de Góngora y Argote (1622, Museum of Fine Arts, Boston), en el que abunda en la captación psicológica del personaje.

A su llegada a Madrid, el joven Felipe IV le encargará un amplio repertorio de su imagen regia, que iniciará con el busto de Felipe IV con coraza (1625, Museo del Prado, Madrid), después de haber realizado el de Gaspar de Guzmán, conde duque de Olivares (1624, Museo de Arte, São Paulo), máximo valedor de su arte ante la corona española. Le siguen retratos de miembros de la familia real y del mismo monarca, tales como el Infante don Carlos y el Felipe IV de cuerpo entero, ambos en el Museo del Prado. En todos ellos el esquema es casi idéntico, consiguiéndose la profundidad visual gracias a la sombra que proyectan los cuerpos de los retratados.
Después de su viaje a Italia en el año 1629, la representación de los miembros de la realeza adquiriría un mayor realismo huyendo de la enfatización. Velázquez los pinta no como ellos hubieran querido ser representados, sino como él los ve. La serie de retratos en traje de caza, encargada para la Torre de la Parada, y los retratos, ya comentados, para el Salón de Reinos, son buena muestra de la voluntad realista de Velázquez. Sólo de esta época, el Retrato ecuestre del conde duque de Olivares (1634, Museo del Prado, Madrid), se aparta de la actitud comedida de este pintor, para mostrarnos una representación resuelta en clave barroca.
Su segundo viaje a Italia el año 1649 marcará un hito en su carrera retratística que se resume en dos magníficos cuadros: el de su criado y también pintor Juan de Pareja (1650, Metropolitan Museum, Nueva York), y el del papa Inocencio X (1650, Galería Doria Pamphili, Roma). El retrato papal ha de considerarse uno de los mejores ejemplos de captación psicológica y de genial solución formal de la historia del arte.
Bufones y enanos
Mención aparte merecen sus series de enanos y bufones, iniciadas en 1626 con el Juan Calabazas, llamado Calabacillas (Cleveland Museum of Arts, Ohio) y continuada por El príncipe Baltasar Carlos con un enano (1631, Museum of Fine Arts, Boston). El Museo del Prado conserva la serie iniciada por Pablo de Valladolid (1633) y continuada por Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas (1634), El bufón Barbarroja, Don Cristóbal de Castañeda y Pernia (1636) El bufón Calabacillas, llamado erróneamente El bobo de Coria (1639), El bufón llamado don Juan de Austria (1643), El bufón don Diego de Acedo, "El Primo" (1645) y El bufón Sebastián de Morra (1644).

Obras Mitológicas

La mitología es tratada por Velázquez con el concepto propio de los pintores naturalistas. Al igual que Caravaggio, humanizará el mito haciéndolo cotidiano, casi protagonista de una escena de género. Esta temática se inicia con el Triunfo de Baco (1629, Museo del Prado, Madrid), más conocido por Los borrachos. En él su protagonista pierde valor ante la fuerza de los personajes populares. Es obvio que Velázquez conoce profundamente la cultura mitológica, aprendida en casa de su suegro Pacheco, lugar de reunión y debate de la intelectualidad sevillana de la época. Y como lo conoce se atreve a desmitificarlo.

Su influencia

Tras su muerte, Velázquez fue objeto de admiración por parte de muchos artistas. La huella del pintor se pone de manifiesto en los trabajos de artistas tan extraordinarios como Francisco de Goya. En este sentido, podemos encontrar alusiones a Las meninas en La familia de Carlos IV, obra que el aragonés realizó en 1801. Ambas pinturas tienen como tema al artista trabajando en compañía de la familia real. Sin embargo, Goya optó por una composición sobria y de escasa profundidad, que contrasta con el dinamismo y la abundancia de planos de la obra de Velázquez.
Muchos especialistas han puesto de relieve la importancia de Velázquez para la pintura del siglo XIX. A partir de una deslumbrante variedad de pinceladas y una sutil armonía de colores, logró efectos de forma, textura, luminosidad y atmósfera que lo convirtieron en un precedente de la pintura impresionista. Las propuestas de artistas como Édouard Manet, Auguste Renoir o Claude Monet deben mucho a la lección de Velázquez.

No menos significativa ha sido la huella de Velázquez en el arte del siglo XX. Nada menos que el malagueño Pablo Picasso, el más importante artista de la centuria, se basó en Las meninas para elaborar diversas series de composiciones. Otros notables artistas modernos, como Francis Bacon, Antonio Saura o Manolo Valdés, también se inspiraron en su pintura para elaborar algunas de sus propuestas más destacadas.


Detalle de La Venus del espejo (1650)